La recomendación forma parte del informe 'Transición para abandonar los combustibles fósiles: una hoja de ruta basada en las renovables, la electrificación y la mejora de la red', elaborado en colaboración con la presidencia brasileña de la COP30 y presentado antes de la Conferencia Ministerial sobre el Clima de Copenhague.
El documento concluye que triplicar la capacidad renovable y duplicar la eficiencia energética para 2030 —dos metas acordadas en la COP28— seguirá siendo imprescindible, pero no suficiente. Para alcanzar el objetivo climático de 1,5 grados será necesario electrificar con rapidez sectores como el transporte, la industria, los edificios y los servicios digitales, ya que la velocidad de abandono de los combustibles fósiles dependerá directamente del ritmo con el que se electrifiquen las economías.
Esta hoja de ruta presentada por IRENA servirá de base para el debate internacional rumbo a la COP31, que se celebrará en Antalya (Turquía), y busca alinear los objetivos climáticos con la seguridad energética y el desarrollo económico.
Electrificación progresiva
Según el escenario actualizado de IRENA, la participación de los combustibles fósiles en el sistema energético mundial deberá reducirse del 80% actual al 50% en 2035 y a menos del 20% en 2050. Al mismo tiempo, más de la mitad del consumo energético global deberá estar cubierto por electricidad a mediados de siglo, en su mayor parte procedente de fuentes renovables.
"El mundo debe adaptarse a una nueva realidad energética", afirma el director general de IRENA, Francesco La Camera. "La electrificación y la eliminación de los combustibles fósiles son inseparables y deben avanzar juntas".
La agencia subraya que la electrificación no solo contribuye a reducir emisiones, sino que también mejora la seguridad energética al disminuir la dependencia de combustibles importados y refuerza la competitividad industrial mediante nuevas cadenas de valor y procesos de innovación.
El cuello de botella está en las redes
IRENA alerta de que la infraestructura eléctrica es actualmente uno de los principales obstáculos para la transición, ya que alrededor de 2.500 gigavatios de proyectos eólicos y solares en todo el mundo permanecen a la espera de conexión a las redes.
Para superar este cuello de botella, la organización estima que será necesario invertir una media de 1,2 billones de dólares al año en redes eléctricas, más del doble de los 500.000 millones invertidos en 2025.
Además de reforzar las redes, el informe reclama inversiones en almacenamiento, flexibilidad del sistema, hidrógeno y combustibles alternativos, así como en infraestructuras de apoyo como puntos de recarga para vehículos eléctricos, sistemas de climatización y electrificación industrial.
Objetivo global de electrificación para 2035
IRENA propone establecer un objetivo internacional de electrificación para 2035, acompañado de metas específicas para redes y flexibilidad del sistema, con el fin de orientar la cooperación internacional y medir los avances. Y es que la electrificación de la economía mundial -defienden desde IRENA- será el principal motor de la próxima fase de la transición energética
"La velocidad del abandono progresivo de los combustibles fósiles dependerá, en última instancia, de la rapidez con que se electrifiquen las economías", concluye La Camera.
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