Acaban de cumplirse cuatro años desde la aprobación en Consejo de Ministros del Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (Perte) de Energías Renovables, Hidrógeno Renovable y Almacenamiento (ERHA), nacido para convertir a España en referente de la transición a un modelo energético descarbonizado y de una reindustrialización verde.
En este lapso, el más intenso y transformador de la historia para nuestro sistema energético, el país ha sobresalido como la primera gran economía con más de la mitad de su generación eléctrica de origen renovable, y 2025 será casi seguro el primer año en que las dos principales fuentes de generación sean la energía eólica y la solar.
Está a la cabeza de Europa en la apuesta por el hidrógeno renovable, sumando ya un centenar largo de proyectos -desde experimentales a otros de producción y uso en grandes entornos industriales- sólo entre los beneficiarios de ayudas del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR). Las comunidades energéticas se cuentan por cientos y los ciudadanos protagonizan su propia revolución eléctrica llevando el autoconsumo a sus tejados. Y como muestra de la importancia del papel ciudadano en esta transformación, este año hemos firmado un convenio con el CIS para hacer un barómetro sobre transición energética y grupos de discusión sobre temáticas concretas, como la e-movilidad.
Asoman usos híbridos de tecnologías maduras -agrivoltaica, fotovoltaica flotante y en entornos antropizados-, y la eólica española abre nuevos capítulos como el offshore, la repotenciación o el reciclado de componentes complejos para mantener su liderazgo. Y, por fin, la movilidad eléctrica pisa el acelerador de las ventas de vehículos e instalación de puntos de recarga.
En lo que al IDAE respecta, más de 13.000 millones de fondos NextGenEU y RePowerEU gestionados, 40 líneas de ayudas resueltas más otras 7 coordinadas con las comunidades autónomas, cerca de 3.000 proyectos impulsados de forma directa y un alcance territorial pocas veces visto: las casi 570.000 actuaciones subvencionadas a empresas, particulares y sector público han llegado al 87% de los municipios españoles. Es la cara real de las medidas desplegadas bajo el paraguas del Perte ERHA y el PRTR.

Además, nos hemos volcado en la creación de nuevas capacidades industriales y tecnológicas con estímulos a la innovación y fabricación de componentes y bienes de equipo estratégicos en el sector renovable, afianzando toda la cadena de valor nacional en las cleantech. El programa Renoval adjudicó 300 millones de euros a una treintena de proyectos, entre ellos la primera fábrica de obleas y lingotes de silicio para módulos fotovoltaicos, y ahora vamos a lanzar una nueva convocatoria, con más dinero, que ampliará el catálogo de tecnologías y dispositivos subvencionables. Incluirá equipos y componentes vinculados a la solar térmica, renovables marinas, tecnologías de eficiencia energética e industriales transformadoras, entre otras contempladas en el nuevo marco de ayudas estatales del Pacto europeo por una Industria Limpia.
Nuestro objetivo es reforzar la autonomía estratégica nacional -y europea- incentivando el made in Spain en todo el espectro de las energías renovables, incluidos el almacenamiento y las tecnologías de red eléctrica, y crear nuevo tejido productivo ligado a la descarbonización y la sostenibilidad.
Al ensanchamiento de esa cadena de valor con sello español dedicaremos también en breve unos 200 millones de euros a capacitar a grandes puertos del Estado para construir, manejar, trasladar y conectar las grandes infraestructuras necesarias en la eólica offshore.
Éstas y otras convocatorias inminentes forman parte del nuevo paquete de ayudas anunciado por la vicepresidenta Sara Aagesen. Una inyección adicional de 2.000 millones de euros remanentes del PRTR y la adenda con los que profundizar en este proceso de transformación energética y ecológica. Más incentivos a la economía del hidrógeno verde, a la repotenciación, el almacenamiento, la hibridación y la innovación renovable. Se reeditarán programas de apoyo a soluciones térmicas en ámbitos residencial e industrial, y llegarán dos nuevos Moves: otro Flotas con el que reforzar la electrificación de las flotas de reparto -en especial de última milla-, y Corredores, para tupir el mallado de los puntos de recarga en la red estatal de carreteras.
Si la financiación es crucial, también lo son los tiempos de ejecución. Con el aval de la Comisión Europea, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha facilitado la ampliación de plazos hasta 2028, 2030 y más allá, según los casos. Podrán culminarse así los proyectos beneficiarios de las nuevas líneas de ayudas y otros de alta complejidad ya en marcha en geotermia y eólica marina, o con largos calendarios de ejecución, caso de los bombeos hidroeléctricos.
En el IDAE afrontamos este nuevo sprint con el compromiso de siempre y el poso de lo aprendido en estos años de trabajo intensísimo; mejorando las convocatorias exitosas donde hemos detectado más apetito inversor y corrigiendo enfoques en las que lo han sido menos; apuntalando sectores maduros y abriendo camino allí donde las tecnologías renovables incipientes necesitan respaldo público.
El objetivo no ha cambiado: acelerar hacia las metas del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (Pniec) 2030 y traducir todo este despliegue en nuevo tejido económico e industrial ligado a la descarbonización y la sostenibilidad. Una industria que, según un reciente estudio elaborado por IDAE con encuestas a más de 10.000 establecimientos industriales, ofrece un amplio potencial de descarbonización y electrificación de usos térmicos.
Una reindustrialización verde ligada al Clean Industrial Deal de la Unión Europea, innovadora, con empleo de calidad, que refuerce la competitividad de nuestras empresas y garantice una autonomía estratégica abierta frente a las nuevas crisis globales que, antes o después, han de llegar. España acierta al hacer de la transición energética su mejor baza para un crecimiento sostenible que alcance a todo el país.
Por Miguel Rodrigo Gonzalo, director general del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE)
• Esta tribuna ha sido originalmente publicada en nuestro Anuario 2025 (edición de papel, ER247), edición que está disponible así mismo, gratuitamente, en formato PDF
• Y este es el editorial de nuestro Anuario 2025
La movilidad eléctrica no saldrá hasta que el estado imponga medidas rigurosas como la electrificación obligatoria de todos los autobuses urbanos y flotas de transporte, también en el sector marítimo. Si no es por la obligación impuesta por la UE de hacer la ITV a los edificios, tendríamos una vivienda ruinosa en la mayoría de centros urbanos. En cambio, se mejoran los edificios y se crea empleo. Habrá que copiarlo sector por sector.
