El ataque de Estados Unidos e Israel a Irán está elevando los precios del petróleo por encima de los 100 dólares por barril, lo que está generando -denuncia Greenpeace- ganancias extraordinarias para la industria de los combustibles fósiles. Solo BP, Shell,Total Energies, Repsol y Equinor han registrado más de 19.000 millones de dólares en beneficios ajustados tras impuestos durante el primer trimestre de 2026, lo que supone -concretan los ecologistas- un aumento del 80% con respecto al trimestre anterior. En el caso concreto de la compañía antaño pública española Repsol, el beneficio neto en estos primeros noventa días del año ha superado los 900 millones de euros, lo que supone un incremento de más del 150% respecto al mismo periodo de 2025.
Rebecca Newsom, responsable de política global de Greenpeace Internacional: “cuando Rusia invadió Ucrania en 2022, los beneficios de las grandes petroleras se dispararon un 125% a lo largo de ese año. Los Gobiernos introdujeron impuestos extraordinarios temporales que aportaron una fracción de lo prometido, porque la industria trasladó los beneficios fuera del alcance de estos instrumentos fiscales. Tres años después, ha vuelto otra crisis de los combustibles fósiles, y las mismas empresas se están enriqueciendo sin tapujos. Ya basta: los gobiernos deben introducir tasas permanentes sobre los beneficios de las empresas petroleras y gasísticas para recaudar cientos de miles de millones para un futuro seguro impulsado por las energías renovables y reducir por completo nuestra dependencia de esta industria perjudicial”
Los mejores resultados, de entre los registrados en este primer trimestre por el quinteto petrolero, corresponden en todo caso a la multinacional británica Shell, que ha ganado 6.900 millones de dólares en estos primeros noventa días del año.
"Mientras la ciudadanía paga el coste de la crisis energética derivada del conflicto de Irán, las petroleras europeas -apuntan desde Greenpeace- siguen enriqueciéndose y repitiendo un patrón de bonanza que ya se produjo con la invasión rusa de Ucrania en 2022".
Se da la circunstancia por otro lado de que Repsol es, según el Observatorio de Sostenibilidad (véase bajo estas líneas la tabla), la empresa más contaminante de España, una empresa -denuncia el responsable de la campaña de energía de Greenpeace, Francisco del Pozo- cuya "tibia apuesta por la descarbonización ha pasado a la historia: ahora vemos cómo apoya de forma explícita las políticas de Trump y refuerza su agenda de colonialismo fósil en Venezuela o Libia, extendiendo su actividad a zonas tan sensibles como el Ártico en Alaska o Brasil”.

La petrolera que dirige Josu Jon Imaz ha traducido de manera prácticamente inmediata el formidable incremento de beneficios de este primer trimestre en un aumento de dividendos para sus accionistas. Repsol -concreta Greenpeace- ha aumentado su dividendo en un 8% más un extra de 0,53 euros brutos por acción, que pagará a principios de 2027 "y supondrá un 60% de aumento de beneficio por acción respecto a 2025". Asimismo, la petrolera española aumenta su recompra de acciones en 350 millones de euros.
Un caso similar es el de la multinacional francesa TotalEnergies, que ha aumentado su dividendo en un 5,9% y ha duplicado las recompras de acciones.
En esa misma línea, Shell ha anunciado una subida del dividendo del 5% junto con una recompra de acciones por valor de 3.000 millones de dólares.
Rebecca Newsom, responsable de política global de Greenpeace Internacional: “más de 50 países acaban de reiterar su compromiso de acabar con la dependencia del carbón, el petróleo y el gas en la Primera Conferencia Mundial sobre la Transición para Abandonar los Combustibles Fósiles, celebrada en Santa Marta (Colombia). Los niveles récord de energía solar y eólica han ayudado a mantener las luces encendidas mientras se bloqueaba el suministro de gas. Las soluciones existen. Lo que necesitamos ahora es que los Gobiernos dejen de eximir de responsabilidad a las empresas de combustibles fósiles y empiecen a aumentar de forma permanente los impuestos sobre sus beneficios para que podamos construir sistemas de energía renovable que protejan a la gente y reduzcan las facturas”
Greenpeace insta a los Gobiernos a respaldar un "impuesto global sobre los beneficios de los contaminadores" en el marco de la Convención Fiscal de la ONU, con normas vinculantes para impedir el traslado de beneficios a paraísos fiscales.
