El cierre definitivo de la transacción, cuyo valor no ha sido revelado, depende ahora del visto bueno de las autoridades de competencia de Colombia y Perú, además del cumplimiento de las condiciones habituales en este tipo de operaciones, procesos que ambas partes esperan completar en los próximos meses.
Leo Moreno, consejero delegado de Zelestra, ha descrito el acuerdo como un paso clave en el proceso de reorientación estratégica del grupo. Según explicó, la compañía busca consolidarse como un actor "multitecnológico y centrado en el cliente", con un foco cada vez más marcado en Europa y Estados Unidos. Moreno destacó también el recorrido de la empresa en América Latina y expresó su confianza en que el equipo local continuará generando valor bajo la nueva propiedad.
Desde Promigas, su presidente, Juan Manuel Rojas, ha señalado que la compra representa un avance decisivo dentro de la estrategia corporativa Nuestra Energía 2040, diseñada para ampliar la oferta de soluciones energéticas, fortalecer los negocios no regulados y expandir la presencia de la compañía en nuevos mercados. Rojas también ha subrayado que la operación reafirma el compromiso de Promigas con el desarrollo de energías renovables en la región, con impacto en competitividad, sostenibilidad y eficiencia operativa.
La plataforma latinoamericana de Zelestra aportará a Promigas más de 15 años de experiencia acumulada en el desarrollo, construcción y operación de proyectos renovables. El equipo, compuesto por más de 130 profesionales, ha participado en la expansión de la energía solar y el almacenamiento energético en varios países de la región, un conocimiento que ahora pasará a integrarse en la estructura del grupo colombiano.
El movimiento refleja una tendencia más amplia del sector energético: empresas que ajustan su presencia geográfica para reforzar estrategias globales, mientras los mercados latinoamericanos se consolidan como polos de crecimiento para las renovables.
