Son las conclusiones principales del discurso pronunciado este sábado por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en el Berlin Global Dialogue, un encuentro internacional en el que se reunieron líderes políticos y empresariales para abordar cuestiones de orden geopolítico y geoeconómico.
Según explicó von der Leyen, en los últimos meses, se ha registrado un endurecimiento de las restricciones a la exportación de insumos estratégicos. El caso más significativo es el de China, que ha reforzado los controles sobre tierras raras y materiales para baterías, componentes indispensables para la industria automotriz, los semiconductores, la defensa y la inteligencia artificial. Y es que más del 90 % de los imanes de tierras raras que consume la UE provienen de China, una dependencia que Bruselas considera insostenible.
"Europa aprendió esta lección con dolor con la energía; no la repetiremos con los materiales críticos", subrayó la presidenta de la Comisión Europea al anunciar una ofensiva económica sin precedentes.
Un plan estratégico: RESourceEU
Para enfrentar este desafío estructural, la UE prepara RESourceEU, un programa inspirado en la experiencia de REPowerEU que busca diversificar el suministro de materias primas críticas. La estrategia se centra en tres ejes:
De la dependencia energética a la autonomía estratégica
La invasión rusa de Ucrania y la posterior crisis energética revelaron la fragilidad de la arquitectura económica europea. La UE, fuertemente dependiente del gas ruso, se vio obligada a reaccionar con rapidez. Ahora, Bruselas pretende aplicar esa misma lógica preventiva al mercado de materias primas críticas, considerado el nuevo eje de poder económico global.
"Quienes controlan las cadenas de suministro y las tecnologías disruptivas controlan el tablero geopolítico", advirtió la presidenta. Este pronóstico marca un giro en la política económica europea, tradicionalmente cautelosa, hacia una estrategia más ágil y orientada a la seguridad económica.
Nuevos acuerdos y sentido de la urgencia
La UE está avanzndo además en su agenda comercial para reforzar sus alianzas estratégicas. En el último año, ha cerrado acuerdos con Mercosur, México, Indonesia y Suiza, y mantiene conversaciones avanzadas con India y otros países de Asia y Oriente Medio, unas alianzas que buscan abrir nuevos mercados y asegurar el acceso a materias primas críticas sin depender de un único proveedor.
En paralelo, la Comisión impulsa también una amplia campaña de simplificación normativa para facilitar la inversión privada y acelerar la ejecución de proyectos industriales estratégicos. Bruselas insiste en que la velocidad será "determinante para competir en la nueva economía global".
Un tablero en transformación
Lo cierto es que el mundo avanza hacia una "geoeconomía conflictiva", definida por rivalidades tecnológicas, comerciales y militares. En este nuevo tablero, Europa busca garantizar su autonomía estratégica en sectores como energía, defensa, digitalización y materias primas críticas, un asunto que se ha convertido en una prioridad de seguridad nacional.
El desafío es mayúsculo: pasar de la dependencia estructural a una capacidad propia de producción, reciclaje y abastecimiento en un entorno internacional cada vez más inestable. La respuesta europea busca no solo proteger su industria, sino también posicionarse como un socio fiable y competitivo en el nuevo orden económico mundial.
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Cada día me resulta más insoportable escuchar a esta mujer, cómplice del genocidio contra el pueblo palestino, por apoyar la dependencia, esa sí real de los Estados Unidos de Norteamérica. A diferencia de los anteriores, de China no se depende, con China se puede comerciar en beneficio mútuo, pero eso sí, hay que quitarse de encima de una vez la mugre USA.
