En su informe de perspectivas para el segundo semestre del año, la firma señala que España continúa siendo su principal apuesta dentro de la renta variable europea gracias a la fortaleza de su demanda interna y a unas perspectivas de crecimiento superiores a las de sus vecinos.
La entidad identifica además a la Bolsa española como una de sus principales apuestas junto al sector financiero y a segmentos globales como infraestructuras, industria y materiales, considerados estratégicos en el actual ciclo económico.
Europa apuesta por reforzar su resiliencia
BlackRock considera que Europa está inmersa en un profundo proceso de transformación orientado a reforzar su autonomía económica y estratégica. La gestora sostiene que el continente está sustituyendo el modelo de producción "justo a tiempo" por otro basado en la preparación ante posibles riesgos, una tendencia que, a su juicio, marcará las inversiones durante los próximos años.
Este nuevo escenario impulsará un ciclo de inversión plurianual centrado en cuatro grandes áreas: defensa, energía, tecnología y capital. Según la firma, el objetivo común será reducir vulnerabilidades, aumentar la seguridad económica y favorecer un mayor crecimiento.
Pese a ello, BlackRock mantiene una posición neutral sobre la renta variable europea. La gestora considera que para que las bolsas del continente superen el comportamiento de otros mercados será necesario avanzar en políticas más favorables para las empresas y profundizar en la integración de los mercados de capitales.
Estados Unidos sigue liderando por la inteligencia artificial
En contraste, BlackRock mantiene una visión sobreponderada sobre la renta variable estadounidense, respaldada por unos sólidos beneficios empresariales y el liderazgo del país en el desarrollo de la inteligencia artificial.
La gestora identifica oportunidades especialmente en infraestructuras vinculadas a la IA, estrategias de inversión activa y sectores donde existen cuellos de botella que pueden generar valor. No obstante, advierte de que factores como los controles a la exportación, las restricciones de acceso a determinados modelos o las limitaciones regulatorias podrían ralentizar el desarrollo de esta tecnología o modificar el reparto de sus beneficios.
Para el resto de mercados, incluidos Japón, China y las economías emergentes, BlackRock opta por una postura neutral. Sin embargo, destaca el potencial de Latinoamérica en materia de infraestructuras, impulsado por las crecientes necesidades derivadas del desarrollo de la inteligencia artificial y de la transición tecnológica.
En el ámbito de la defensa, la firma considera que el éxito de las inversiones dependerá de la rapidez y calidad con la que se ejecuten los proyectos de capital. Además, advierte de que en países como España, Francia e Italia la proximidad de futuros procesos electorales podría condicionar las decisiones políticas en esta materia.
En renta fija, BlackRock mantiene una posición favorable hacia los bonos europeos a corto y medio plazo. La gestora considera que los mercados están descontando unos tipos de interés cercanos al 3% durante un periodo demasiado prolongado y estima que esa previsión resulta excesivamente restrictiva, lo que abre oportunidades de inversión en este segmento.
